La artrosis es un trastorno del sistema esquelético que provoca de manera paulatina el desgaste de los cartílagos articulares.
Se trata de una enfermedad degenerativa de las articulaciones que afecta tanto a jóvenes como a ancianos, aunque su incidencia se incrementa con el avance de la edad, por lo que se considera como un trastorno frecuente en la Tercera edad.

Es una patología que suele afectar a la totalidad de los cartílagos articulares aunque generalmente afecta con mayor intensidad a las articulaciones que soportan mayor peso. Las articulaciones a las que afecta con mayor frecuencia son las de las manos las rodillas, la cadera y la columna.

A pesar de que la artrosis es la más común de las enfermedades reumáticas, todavía no se conocen con certeza sus causas, sino que se considera que los factores que la originan son múltiples. Entre los agentes desencadenantes se encuentran factores mecánicos, traumáticos, metabólicos, ambientales y hereditarios. Además, la artrosis podría tratarse de una afección secundaria a otras enfermedades que causan el deterioro y la deformidad articular o bien ser originada por repetidos traumas articulares.

En cuanto a su tratamiento, en la actualidad  no existe ninguno específico ni definitivamente curativo. No obstante, es posible encontrar una amplia variedad de recursos para poner freno a las deformaciones que podrían provocar la incapacidad.

La clave para prevenir su aparición y reducir sus efectos consiste en mantener la movilidad y la estabilidad de las diferentes articulaciones del cuerpo, lo cual se logra practicando regularmente ejercicios de bajo o nulo impacto, integrales y equilibrados. Son pocos los sistemas de ejercicio que reúnen estas características, Pilates el más indicado entre todos ellos.

La técnica  Pilates es muy recomendada en casos de artrosis ya que con ella se realizan ejercicios para favorecer el movimiento articular, irrigando y dando tono a los ligamentos y drenando la articulación. De este modo se logra mejorar la estructura de sostén de la articulación, fortaleciendo y flexibilizando todos los grupos musculares que amortiguan la carga y así aliviar los dolores, mejorar la movilidad de la articulación afectada e, incluso, revertir el curso deformante de la enfermedad.

Por ello, los ejercicios de Pilates  mediante sus movimientos suaves realizados de forma muy controlada, son una eficaz técnica de rehabilitación para los afectados por esta patología.
No obstante es fundamental que la practica de  Pilates se realice bajo la supervisión de profesionales cualificados ya que la artrosis es una condición que aumenta el riesgo de ocurrencia de lesiones durante la práctica de ejercicio físico.
Además, es necesario que el instructor adecue los ejercicios de Pilates en función de las limitaciones que por el avance de la patología tenga cada persona para así evitar las sobrecargas que puedan aumentar el dolor y que evite siempre aquellos movimientos que puedan agudizar los síntomas.

Generalmente es suficiente realizar dos o tres sesiones a la semana para recuperar gradualmente la movilidad y flexibilidad de las articulaciones mientras se logra un simultáneo y progresivo alivio del dolor asociado a la patología.